POR LA CAMISETA

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No es la primera vez que Talleres y sus hinchas terminan el año con más dudas que certezas.

Por Esteban Migliazzo

Parece un cangrejo. Talleres camina para atrás. Hace mucho tiempo que no se ve una actuación tan pobre como la del Matador el domingo en Santa Fe.

Un equipo que además de carecer de gol, se quedó sin alma. Haciendo la salvedad, una vez más, de que el principal responsable es Andrés Fassi, alguien deberá pagar en el plano deportivo y sin dudas, Javier Gandolfi tiene su cuota de responsabilidad en este plano.

LOS ERRORES DE COBIJA

Gandolfi no pudo poner en cancha una idea que tuviera la impronta y la coherencia que merece un equipo de primera división. Allá lejos quedó el equipo que le metía presión y miedo a sus rivales.

Pero el principal yerro que cometió el técnico, fue haber tirado en cancha a una gran cantidad de juveniles sin lograr que alguno de ellos se destaque o que al menos tuviese continuidad. Palacios, Gómez, Sequieira, Alvez, Barrera, Ovando, Romero y Pozzo entre otros. Todos ellos, hasta ahora, han pasado prácticamente inadvertidos en el campo de juego.

Otro aspecto a tener en cuenta, es que nunca le encontró la vuelta a la marca por el sector izquierdo de la defensa. Es por allí donde le han generado peligro al equipo durante todo el año al igual que en las jugadas de pelota parada. Parece que algo se rompió.
Una vez más, Talleres termina el año pidiendo la hora. Pasan los jugadores y los dirigentes… La gente, que es la que hace grande a la T, se queda y aguanta como siempre.