Por Esteban Migliazzo

¿Arriesgarse un poco más es irresponsable o forma parte de la carrera hacia el éxito total?

La conducción de Andrés Fassi al frente de Talleres es profesional e inteligente, pero colisionan algunas de sus prioridades con el sueño de muchos hinchas y socios a la hora de invertir en jugadores que pueden marcar diferencias deportivas para lograr el ansiado campeonato.

Las sociedades anónimas y los capitales privados son una opción más que válida para el mundo del fútbol. Son innumerables los ejemplos exitosos de estas experiencias Los clubes como asociaciones civiles también forman parte de una alternativa clásica e interesante para llevar adelante un proyecto que obtenga buenos resultados.

Estos modelos pueden y deben convivir en un planeta donde las cosas se suceden y evolucionan a cada segundo.
En cualquiera de los dos casos se hallan experiencias satisfactorias y también rotundos fracasos, seguramente porque más importante que el método, es la manera en la que se conducen estos procesos.

El Mundo está repleto de empresas y empresarios que dedicados a diversas actividades, ponen una pata en el fútbol para ganar dinero, y prestigio. También están los no “tan honorables”, que aprovechan la actividad para lavar sus activos de dudosa procedencia.

Muchas personas influyentes y con generosas billeteras, ven en este deporte la posibilidad de lanzarse al estrellato y coronar un cargo público incursionando en la actividad política nacional.

En la Argentina hay múltiples ejemplos a diestra y siniestra.
Se pueden vender autos, rifas o alfajores y además estar dedicados al negocio del fútbol, invertir para crecer y de paso obtener ganancias. Pero, ¿Cuál es la situación de Talleres?
Una nueva historia comenzó en Talleres con la llegada de Andrés Fassi.

Gracias a las diligencias de Andrés Fassi, un grupo de capitales extranjeros dueño de grandes empresas y clubes a nivel mundial, puso los ojos en Talleres y apostó e invirtió en un proyecto para el club. Pasado el tiempo, ese grupo se retiró y todo quedó en manos del empresario cordobés. El hombre, a diferencia de la gran mayoría, sólo se dedica al negocio del fútbol.

La parte buena de esto, es que a Fassi no le tienen que explicar que la pelota es redonda y que para convertir un gol, el balón debe ingresar en un arco. Está preparado y lo demuestra en cada acto.
Otra de las cosas positivas que arroja su presencia, es que si él no estuviese, difícilmente otro dirigente hubiere tomado las riendas de Talleres de la forma que se hizo superando escollos y ubicando al equipo nuevamente en 1era división. El crecimiento futbolístico e institucional está a la vista y no se discute.

LA PIEDRITA EN EL ZAPATO

Todos los seres humanos que se dedican a los negocios quieren que su capital esté siempre seguro y que con el mínimo riesgo posible se multipliquen las ganancias.
Fassi se dedica al negocio del fútbol.
La lógica, y también los hechos, demuestran que el Presidente quiere que a Talleres le vaya bien, pero no está dispuesto a arriesgar ni un centavo de más en este club, que además es una de sus empresas, salvo que sea la misma institución la que genere ese dinero.

Talleres es uno de los 5 equipos más convocantes de la Argentina. De eso, no caben dudas.
Entonces; ¿Por qué su presupuesto es el 10mo o 11ero del la Liga cuando por su envergadura debería estar entre los primeros 5 o 6?
Aquí hay una diferenciación de criterios.
Fassi no es un empleado contratado por Talleres.
Es ni más ni menos que su Presidente.
Es un mandatario honesto que según el propio estatuto, respondería con su patrimonio en caso de que el club perdiera dinero. El tema pasa por lo deportivo.

¿Por qué vender y asegurarse los dólares de Fragapane y Navarro en lugar de esperar y venderlos más caros con una final o un campeonato bajo el brazo?

Estos son sólo dos ejemplos de más de una decena de jugadores que pasaron por situaciones similares.
Además, a pesar de que el fútbol argentino está devaluado, si no se invierte en la incorporación de 3 o 4 jugadores de experiencia y buen pie, podrán repetirse las buenas campañas, pero seguramente el título volverá a pasar de largo e irá para otra ciudad.

También es justo preguntarse: ¿Qué socio notable de Talleres o empresario cordobés está dispuesto a invertir y apostar por un Talleres grande, protagonista y campeón?
¿Qué gran jugador hincha de Talleres está dispuesto a venir en su plenitud para aportar su granito de arena?
Hasta ahora, son pocos quienes además del hombro, están dispuestos a poner la espalda.
Talleres necesitaba orden, Fassi se lo dió.
Talleres necesita un título y Fassi lo sabe: El que no arriesga, no gana.