El Pirata tenía un triunfo clave en el bolsillo, pero apareció Padilla y le amargó la fiesta. Adiós al primer ascenso.

La victoria de Almirante Brown frente a Deportivo Maipú le metió presión. Consciente de la necesidad de conseguir los tres puntos, Belgrano salió condicionado al encuentro contra Estudiantes de Río Cuarto y lo pagó muy caro: tuvo un flojo partido ante uno de los equipos más irregulares de la Zona A, no sacó provecho de la jerarquía de su plantel y apenas consiguió un empate con sabor a poco.

Así, a cuatro fechas para el cierre de la temporada regular, quedó a nueve puntos de Almirante Brown, el líder del grupo, y se despidió del sueño de pelear por el primer ascenso a la Liga Profesional. Sí, el barco ya zarpó…

Los nervios le jugaron una mala pasada al Pirata. Pese a contar con el apoyo masivo de su público (otra vez quedó en evidencia los problemas para cumplir con el aforo del 50%), nunca logró plasmar el buen juego que había mostrado en los triunfos contra Gimnasia de Mendoza y Deportivo Riestra.

Como si fuera poco, Guillermo Farré metió una formación bien ofensiva, aunque le costó generar peligro. Más allá de la presencia de Bordagaray, Zapelli, Balboa y Vegetti, el local se sintió incómodo ante la presión de su rival.

Es más, el León fue un hueso duro de roer. El plan de Seferino Flores salió a la perfección: evitó que la B jugara, metió dos stopper para bancarse a dos pesos pesado como Balboa y Vegetti, y salió rápido de contra. De esa manera contó con las mejores situaciones del gol.

¿Las emociones? Llegaron sobre el cierre. A los 40’, Vegetti apareció en el área y abrió el marcador. Y, cuando parecía que Belgrano se quedaba con los tres puntos, Padilla lo amargó a los 51 minutos.

Fuente: Olé