El N°1 del mundo se medirá ante Medvedev el próximo domingo en una final épica.

Novak Djokovic, máximo candidato y ganador de los tres Grand Slams del año, tuvo una batalla épica ante Alexander Zverev, cuarto cabeza de serie: se impuso en cinco parciales por 4-6, 6-2, 6-4, 4-6 y 6-2.

El partido

En esta semifinal, el alemán se adelantó 6-4 en el primer set, pero eso lejos estuvo de poner en jaque al serbio, quien venía de caer en el primer parcial de sus últimos tres partidos para luego imponerse, en algunos casos con sorprendente facilidad. Lo hizo ante Kei Nishikori, Jenson Brooksby y Matteo Berrettini.

Y así, comenzó una nueva remontada. Rápidamente, Nole quebró en el inicio de la segunda manga para ponerse 2-0 arriba y lo sostuvo con autoridad y un flojo desempeño de su rival, lo que decantó en un clarísimo 6-2 para el número 1 del mundo.

En el tercer set, en tanto, Zverev ofreció más resistencia, pero Djokovic hizo gala de una mentalidad inquebrantable y un tenis irrompible. El alemán tuvo tres puntos de quiebre y el serbio defendió todos, mientras que lo que parecía una muralla alemana se derribó en el momento menos oportuno: Sascha no había ofrecido ninguno hasta ese instante y entonces tuvo tres en contra para que Djokovic aprovechara el tercero de ellos y se llevara el parcial 6-4.

Ese último game contó con un rally de 53 puntos que va derecho a los highlights del año y que dejó en evidencia la cabeza del número 1 del mundo: Zverev lo ganó y lejos de inquietarse o quebrarse como le hubiera pasado justificadamente a cualquier tenista, el campeón de los tres Grand Slams del año siguió como si nada hasta llevarse el juego y el set.

El quiebre que consiguió rápido, en el tercer game, fue decisivo en un set que luego se sumergió en la paridad. De hecho, allí ocurrieron los únicos break points de todo el parcial.

Se hablaba de la mentalidad de Djokovic, y de su jerarquía también. Ese cóctel explosivo, ese jugador que parece haber tomado lo mejor de la cabeza de Nadal para mezclarlo con lo más destacado del talento de Federer. Ese superhéroe inalterable fue el que otra vez, cuando cualquier tenista correría peligro de sucumbir, se puso adelante casi sin despeinarse 5-0 en un santiamén.

¿Partido liquidado? No tan así por el nivel y el amor propio de Sascha, que al menos forzó un quiebre de su parte y tuvo chance de ponerse 3-5. Pero allí, una vez más, en el momento decisivo prevalecieron los nervios de acero del serbio. Y fue quiebre para el 1 del mundo, 6-2 y final. A solo tres sets de la hazaña del Grand Slam calendario.

Fuente: Clarin