Así llegará Lionel Messi al Mundial de Qatar rodeado de buena camaradería y acompañado por un grupo que derrocha buena onda.

Por Esteban Migliazzo

Talento, calidad, madurez, ganas… Finalmente Messi se sacó las penumbras que tenía sobre sus espaldas cada vez que se ponía la celeste y blanca y ha logrando disfrutar de la Selección en lugar de sufrirla.

Si bien ya no es un jugador explosivo, la experiencia le ha dado ese plus que lo equipara todo. Jugando de 10, más retrasado y sin estar pegado a las rayas, pensando y haciendo la pausa necesaria, el 10 llegará a Qatar en su mejor forma y una de sus mejores versiones.

Además, también sus compañeros han dado un paso adelante y ya no buscan invariablemente que la pelota pase por Messi en cada jugada.

Esto le da al equipo más solvencia, juego y lo hace menos previsible. Pero, ¿A qué juega Argentina? El equipo no tiene una línea de juego definida y se adapta a los rivales y a las circunstancias.

Si bien con la tenencia del balón la mayoría de los jugadores se sienten cómodos, no es menos cierto que esta formación ha lastimado de contragolpe en reiteradas oportunidades. Cabe recordar el gol a Brasil durante la final de la pasasa Copa América. Hubo otros momentos también: en Inglaterra a Italia literalmente le pintó la cara con tenencia y un juego de alto vuelo.

Un tema a resolver, es que en varias oportunidades, luego de ponerse en ventaja, automáticamente el equipo se retrasó entre 15 y 20 metros y puso en riesgo el resultado.

La otra situación que tiene inquietos a todos, son las lesiones. Pero en este item, hay algo indiscutible: Salvo Messi y Di María, hoy por hoy, todos tienen reemplazo.

La mesa está servida, pero que la soberbia no nuble el panorama. Los otros, también juegan.