Los relatos de carencias y superación son moneda corriente en muchos boxeadores, pero por más que se repitan, no dejan de sorprender los obstáculos que derriban para llegar a ser quienes son hoy.

Hay mucho de nadar contra la corriente, de voluntad y esfuerzo, de lanzar miles de golpes desde un origen muy humilde. De eso sabe Daniela Bermúdez, la campeona mundial gallo y una de las mejores del planeta en el ranking libra por libra.

La primera referencia del boxeo en la familia Bermúdez es la de Nindolfo, campeón amateur chaqueño en su juventud, previo a radicarse en Santa Fe y formar una familia numerosa.

Papá Nindolfo, más conocido como Tito, se quedó sin trabajo durante la crisis del 2001 y con seis pequeñas bocas que alimentar encontró en un carro la clave para sobrevivir. Las circunstancias lo llevaron a recolectar los desperdicios de otros por las calles de Rosario junto a sus hijos Daniela y Gustavo. «Cirujear», «cartonear», un rebusque para evitar la indigencia. Recuerdos de angustia y dolor que aún hoy provocan alguna lágrima al no olvidar lo pasado.Play Video

Épocas en la que el colegio ya no era parte de la rutina de la pequeña Daniela, otro aspecto que debió resignar en una infancia donde la educación perdió terreno ante las urgencias familiares.

A los 13 años apareció eso que «la Bonita» estaba buscando para darle sentido a su existencia. Gustavo, el mayor de los hermanos, boxeaba y ella decidió intentarlo. En un principio papá no quería saber nada pero después aceptó entrenarla. Y la puerta que abrió Daniela también le sirvió al resto de las mujeres del clan. Hoy Evelyn, también campeona del mundo, y Roxana, con varias peleas profesionales, continúan el camino de las Bermúdez.

El boxeo transformó su vida, le dio disciplina y un objetivo a cumplir. Tan seriamente lo tomó que el 7 de julio del 2004, el día de su cumpleaños de 15, Daniela estaba peleando en uno de sus primeros combates amateurs. El ring fue su salón de fiestas. Después llegó el debut profesional en Bariloche, los títulos, el primer viaje en avión para llegar a Japón y el duelo con su ídola, la «Tigresa» Acuña. Todo se lo dio el boxeo y todos los logros de los Bermúdez se consiguen y se disfrutan en familia. El gimnasio donde se entrenan diariamente, es un ejemplo, fue construido por toda la parentela y está instalado en el fondo de la casa de Gustavo, ex campeón latino. Atrás quedó la época donde usaban una vieja unidad básica prestada.