Los ingenieros Enrique Scalabroni y Sergio Rinland estuvieron en la histórica escudería inglesa en los años ochenta. Cómo era su sistema de trabajo, el trato con la gente, aprendizajes y anécdotas.

El fallecimiento de Frank Williams marcó el fin de una era en la Fórmula 1. Con él se fue el último de los “garajistas”, como se los llamó a los dueños de equipos ingleses que empezaron a preparar sus autos en sus propias casas. Pero también se trató del hombre que instaló el súper profesionalismo en la Máxima, donde su equipo supo dominar y fue pionero en otros temas revolucionarios. Fue un ejemplo de tenacidad.

El team-manager nació el 16 de abril de 1942, cuatro días después de Carlos Alberto Reutemann, con quien tuvo una relación muy cercana, ya que el argentino corrió en su equipo entre 1980 y principios de 1981. Tal vez en la Argentina hay una relación de amor y odio con Williams por el título que Lole no pudo ganar en 1981, pero es innegable la capacidad del constructor británico, cuyos lazos con nuestro país se remontan a sus inicios como dueño de equipo cuando en 1968 participó de la Temporada Internacional de la Fórmula 2 Europea en Buenos Aires, Córdoba y San Juan. Piers Courage, piloto del Frank Williams Racing Cars, con un Brabham BT23 ganó una carrera en el Oscar y Juan Gálvez.

Williams pasó de ser un vendedor ambulante de alimentos a un piloto frustrado, pero tuvo la grandeza de darse cuenta a tiempo dónde iba a poder explotar sus condiciones en el automovilismo: abajo del auto. Su fuerte personalidad se complementó con sus facultades para ser un visionario. Su escudería en la F1 debutó en 1977, en 1979 logró su primer triunfo y el 1980 el primero de sus títulos de Pilotos (7) y de Constructores (9). Más allá de su decadencia final, marcó una época.

Además de sus 16 títulos (por ahora es segunda en la tabla histórica junto a Mercedes), logró 114 triunfos, 313 podios, 128 poles positions y 133 récords de vueltas. A lo largo de su historia tuvo a pilotos de fuste como Alan Jones, Clay Regazzoni, Carlos Alberto Reutemann, Keke Rosberg, Nigel Mansell, Riccardo Patrese, Alain Prost, Damon Hill, Ayrton Senna, David Coulthard, Jacques Villeneuve, Jenson Button, Juan Pablo Montoya, Nico Rosberg y Felipe Massa. Su último triunfo se lo dio un latinoamericano, el venezolano Pastor Maldonado, en España 2012.

Para conocer a fondo a este personaje, Infobae habló con dos ingenieros argentinos que trabajaron en la escudería de Grove y conocieron los detalles de primera mano; Enrique Scalabroni y Sergio Rinland, quienes con su amabilidad habitual brindaron sus testimonios.

-¿Cómo era Frank Williams?

Scalabroni: “Tuve la suerte de conocerlo por medio del ingeniero Dallara, que había sido un proyectista del equipo ISO Marlboro (donde estuvo Williams). Mi problema era que a mí no me dejaban entrar en Inglaterra por el problema de las Islas Malvinas. Pero Frank Williams vino a Varano en Italia y habló conmigo. Estuvimos hablando una tarde y quedamos de acuerdo en que yo tenía que ir a Inglaterra y él consiguió mis papeles para el consulado. Se habían ido Neil Oatley y Ross Brawn al equipo americano (Haas) en 1985. Él me hizo todos los documentos. Tuve muy buena relación con él y cuando llegué fue en Navidad y él me invitó a almorzar a su casa el 25 de diciembre. Estaban su mujer y sus hijos.

“Tenía una muy buena relación. Fue lo mejor que me pudo haber pasado en mi vida. Era una persona profesional. Un líder. Tenía pasión. Él atraía a la gente. Se sentía inspiración y solo me pasó con él”.

Rinland: “Tenés que tener en cuenta que yo lo tuve como jefe antes de su accidente, en efecto, el accidente lo tuvo cuando estábamos probando en Paul Ricard antes de la temporada ‘86. Cuando yo me fui a Brabham, Frank todavía estaba ausente. Para mí, uno de los tres mejores jefes que tuve, ahí con Bernie y Dan Gurney. Siempre de un humor excelente, independientemente de las circunstancias”.

“Era súper profesional, en las carreras siempre estaba muy serio y concentrado, nunca perdía detalle. Como él hablaba italiano a la perfección, le gustaba hablar en italiano con Enrique y conmigo. Un caballero en todo sentido. Con los años nos seguimos viendo, en las carreras y a veces socialmente, siempre súper atento y siempre tenía tiempo para preguntar cómo estaba uno, que estaba haciendo, en fin, muy buena persona”.

– ¿Qué lo marcó de él?

S: “Carisma impresionante que él tenía con todas las personas del mundo. Era amado en todo el mundo y fue un grupo muy grande para todos. En Italia lo llamaban el ‘Enzo Ferrari’ inglés. Decía ‘no tengo tiempo de reemplazar a nadie’. Era una persona que atraía a la gente y cuando se iba se sentía muy mal. Cuando me fui a Ferrari (1989) me preguntó ‘¿decime qué hicimos mal y que te faltó?’ Siempre me arrepentí de haberme ido y es la espina que me quedó durante toda mi vida”.

R: “Su entusiasmo y su actitud de nunca tirar la toalla, un luchador. También aprendí de él cómo trataba a su personal, siempre atento y recordando sus nombres y sus circunstancias de todos. Hablaba mucho con todos y cada uno”.El plantel de Williams a pleno en el inicio de la temporada 1986 en Brasil. Sergio Rinland (con lentes) es el noveno comenzando desde la izquierda (Sergio Rinland).El plantel de Williams a pleno en el inicio de la temporada 1986 en Brasil. Sergio Rinland (con lentes) es el noveno comenzando desde la izquierda (Sergio Rinland).

– ¿Cómo era el sistema o método de trabajo diario en el taller?

S: “Frank se ocupaba de todo lo que era la dirección de la compaña, comercial, y la parte de dirección de fábrica era un proyecto de Patrick Head. Llevaron las cosas adelante. Él estaba todos los días. Lo que pasó es que después del accidente llegaba al mediodía. Era un ser excepcional e inclusive por la parte física que tenía”.

R: “En mi época (1985/86), Williams éramos menos de 100 personas y ¡en el departamento técnico no llegábamos a 10! Con lo que el método era muy directo, Patrick Head (mano derecha de Williams) era mi jefe directo, no había ‘jefes de departamento’ como ahora. Frank siempre estaba presente y participaba de todos los aspectos”.El museo del equipo Williams en su base de Grove. En el medio, el auto (número 2) con el que Carlos Reutemann fue subcampeón mundial en 1981. Nótese la gigantografía del coche de Lole (Prensa Williams)El museo del equipo Williams en su base de Grove. En el medio, el auto (número 2) con el que Carlos Reutemann fue subcampeón mundial en 1981. Nótese la gigantografía del coche de Lole (Prensa Williams)

– ¿Cómo reaccionó cuando perdieron el título de 1986 con sus dos pilotos, Nigel Mansell y Nelson Piquet, quienes llegaron con chances?

S: “Fue una situación difícil para todos. Frank no quiso el poder para un piloto y se encontró con un problema complicado. Si bien fue bueno socialmente, fue malo para la compañía. Si un piloto colaboraba con el otro, es lo mejor. Lo que pasó es que se dividieron los puntos de carreras ganadas entre Alain Prost, Nigel Mansell y Nelson Piquet (estos dos pilotos de Williams)”.

“Frank le habló a toda la gente y dijo ‘son carreras de autos y estas cosas pueden suceder’. Pero el auto funcionaba muy bien y como equipo fuimos los que más puntos hicimos. De hecho, en 1987 fuimos campeones”.

R: “No lo sé, yo no lo vi después de terminado el campeonato, él todavía estaba convaleciente, pero no creo que le haya gustado mucho, era muy competitivo”.

– ¿Alguna anécdota suya con él?

S: “Cuando hicimos pruebas en Jerez, me pasé el viaje de ida contando cuentos o chistes como decimos en la Argentina. Fuimos a probar la caja de cambios nueva. A los dos tres días que volvimos, me dice Patrick Head ‘¿qué le dijiste a Frank que no paraba de reírse?’ Realmente no eran nada del otro mundo las cosas que contaba, pero eso demostró el sentido del humor que tenía”.

R: “Me acuerdo que él siempre salía a correr después del horario de oficina ¡que al departamento técnico no le aplicaba! A veces estábamos en reunión y cuando regresaba (era de noche en invierno) nos golpeaba la ventana para saludarnos. Además, siempre que había algún evento social en Williams yo era invitado, con lo cual siempre teníamos oportunidad de conversar un poco”.Frank Williams con el histórico cartel "Jones-Reut" divirtiéndose con el público argentino en la previa del Gran Premio de 1981 (Archivo CORSA)Frank Williams con el histórico cartel «Jones-Reut» divirtiéndose con el público argentino en la previa del Gran Premio de 1981 (Archivo CORSA)

-¿Qué aprendizaje le dejó?

S: Es el lugar donde más aprendí porque más libertad tuve para trabajar. Para mí Williams fue mi segundo padre. Trabajar con un genio es muy fácil, pero es muy difícil trabajar sin ellos. Pero también aprendi de Patrick Head, quien un día me dijo, ‘nunca uses nada fuera de reglamento en un auto porque vas responsable de la muerte de un piloto’”.

R: Su dinamismo, su actitud luchadora y su trato con las personas. También aprendí que los pilotos a nivel F1, son ‘empleados’”.

-¿Por qué piensa que llegó tan lejos?

S: “Tuvo una visión y focalización. Fue un visionario porque veía en el futuro y los visionarios ven con la vista de la mente. Son los que pueden llegar a lugares que nadie llegó. Son líderes que imaginan situaciones que se pueden presentar. Hay una frase que no importa dónde naciste o de dónde saliste y sino adónde llegaste. Cuando hablaba con Williams y con Head yo era una esponja para absorber toda la capacidad mental de esa gente. Me sirvió para entender que todo es posible y que si se quiere hacer todo tiene solución”.

R: “Por su fuerte personalidad. Tu tenacidad. Con su convalecencia lucho con más fuerza y eso se notó con su gente y en el equipo”.

Fuente: Infobae