El neerlandés ganó en Suzuka, pero tardó en festejar el título mundial. La FIA recibió críticas por la falta de información.

El título de Max Verstappen en la Fórmula 1 era cuestión de tiempo. Desde hace varias semanas se sabía que no había posibilidad de que no terminara alzando un nuevo trofeo, el segundo en su carrera (ambos de manera consecutiva). Y, encima, todo estaba dado para que el neerlandés festejara en el Gran Premio de Suzuka.

Sin embargo, la lluvia parecía tener otra idea, dado que obligó a un parate de más de dos horas por una bandera roja tras las dos primeras vueltas. Y cuando los autos retornaron a la pista apenas se pudieron completar 28 vueltas de las 53 pautadas, por lo que no se llegó a disputar el 75% de la carrera como indica el reglamento para otorgar la totalidad del puntaje.

En ese sentido, se esperaba que Verstappen, ganador de la carrera,sumara solo 19 puntos y no los 25 habituales por el triunfo. Es por eso que una vez que cruzó la bandera a cuadros tuvo un festejo normal. Sin estridencias ni mucha euforia, puesto que se trataba de una victoria más, la 12ª en las 18 fechas que se disputaron en el torneo. Max, lógicamente, sabía que quedaba a un pasito minúsculo del título, porque ni siquiera la tercera posición de Charles Leclerc, penalizado por haber excedido los límites de pista, le era suficiente para la consagración ya que necesitaba conseguir una ventaja de ocho unidades en Japón.

No obstante, la FIA, que tardó en comunicar la penalización del monegasco lo que le permitió a Checo Pérez trepar hasta la segunda ubicación, también falló en no explicarle al público porqué se otorgaría la totalidad de los puntos. Y esto sucedió porque la carrera terminó en movimiento y no paralizada por una cuestión climática. En consecuencia, a Verstappen, que se había enterado de la sanción al piloto de Ferrari en plena entrevista, le avisaron del bicampeonato en una sala en la que los tres primeros de la carrera aguardan para subir al podio a recibir su premio.

«Entonces, ¿sos campeón, no sos campeón?«, se oye a alguien que le pregunta al neerlandés por la noticia. Y, sin dudarlo, Max respondió: «No«. Pero unos instantes más tarde, le entró la duda. Volvió a pensarlo y consultó: «Pero…¿no lo soy, no?». «Sí, lo sos», le contestó otra persona, tres palabras que le permitieron a Max festejar con su equipo.

A pesar de eso, muchos fanáticos de la Máxima cuestionaron el trabajo de la FIA por la demora en la comunicación y por quitarle a Verstappen la posibilidad de una felicitación de sus ingenieros y referentes de escudería apenas terminó la carrera.

Por: Diario Olé