Un nuevo hecho enluta al fútbol argentino en un país que no frena su estado de decadencia. 

Por Mariano Migliazzo

Vergüenza. Esa es la palabra que describe lo que sucede en nuestro amado fútbol argentino. Cuando vemos en lo que se ha convertido, nos dan ganas de llorar. Cuando creemos que llegamos al límite, lo rompemos y lo volvemos a superar. En Argentina, se perdió completamente el folklore.

Vivimos en una sociedad donde se permite el vale todo. Donde nadie va preso y donde delinquir no tiene consecuencias. Un nuevo hecho de violencia enluta al fútbol argentino… en un país que no frena su estado de decadencia.

¿Quiénes son los responsables?

En primer lugar, los gobernantes. Ellos son los principales responsables de la situación que se vive en las canchas de fútbol. Debido a sus deficiencias en el poder, han generado un clima social muy áspero. En segundo lugar, los dirigentes del fútbol. Su mal manejo en los clubes y la ambición por llenarse los bolsillos con la pelota, están matando poco a poco el torneo argentino. Un torneo inmirable, donde reina la improvisación. En tercer lugar, los jefes de los operativos de seguridad. Ellos dan las órdenes. Ellos dicen que hacer o qué no hacer. Su poca experiencia y sensibilidad, está provocando que muchas familias dejen de asistir a la cancha.

En el encuentro entre Gimnasia de la Plata y Boca, el fútbol argentino se reencontró nuevamente con la tragedia. Un muerto, niños perdidos, abuelos golpeados, mujeres llorando y una represión salvaje fueron los protagonistas del partido. César Lolo Regueiro, de 57 años, salió a ver a su amado Gimnasia y nunca volvió. En el medio de una nube de gases lacrimógenos, gente tirada en el suelo descompuesta y una lluvia de balas de gomas, César falleció tras sufrir un paro cardíaco cuando lo trasladaban al hospital. 

¿Quién se hace cargo? Sergio Berni responsabilizó a la dirigencia de Gimnasia y los dirigentes, responsabilizan a la policía. Muchachos… hagansé cargo y dejen de tirarse la pelota… la situación es gravísima y deben dar explicaciones. Todos deben dar explicaciones. Axel Kicillof (Gobernador de la Provincia) y Julio Garro (Intendente de La Plata), ustedes también deben dar explicaciones. 

Muchos dirán que esto fue un “hecho aislado” pero no, en los últimos meses, la violencia en el fútbol fue extrema. En la previa de San Martín de Tucumán – Belgrano, un hincha del ciruja murió de un disparo en la cabeza producto de una interna en la barra brava. En Mendoza, el partido que disputaron Boca y Quilmes por Copa Argentina, fue demorado. ¿La razón? Hinchas de Quilmes empezaron a arrojar piedras a los plateistas de Boca y al campo de juego.

¿En Santa Fe? Barras de Colón apretaron al plantel e hinchas de Talleres fueron reprimidos brutalmente por la policía cuando se trasladaban hacia la capital de dicha provincia para el partido por Libertadores. ¿En Mar del Plata? Barras incendiaron los autos de los jugadores de Aldosivi. ¿En Tucumán? La policía reprimió, sin motivo alguno, a hinchas del decano en la previa del partido ante Talleres. ¿En San Nicolás? Hinchas de Belgrano fueron víctimas de la policía local cuando fueron a ver al Pirata en un partido que prometía ser una fiesta.

En Copa Libertadores, lo que debería haber sido un carnaval entre Vélez y Talleres, no terminó en una tragedia de milagro. La policía liberó la zona y barras de Vélez atacaron a allegados de la T salvajemente. 

En Córdoba, la situación no es diferente. Las internas en las barras de Belgrano y Talleres están en estado de efervescencia. Hace menos de dos semanas, el “Loco” Tito, histórico mandamás de la popular pirata, fue baleado. Walter Toro Aguilera, uno de los principales barras de la T, también fue baleado. 

A las internas en las barras del fútbol de Córdoba, hay que sumarle otro protagonista: la policía. En lo que va del torneo, siempre fue protagonista en cada partido de local que disputaron Belgrano, Talleres, Instituto y Racing. Hinchas se cansaron de denunciar en redes sociales malos tratos y golpes por parte de la policía cordobesa.

Lo que ocurrió en él último mes, no es algo nuevo. Viene sucediendo desde hace mucho y todos miran para otro lado. Es un fiel reflejo de la situación social en la que vivimos. ¿Qué esperan los gobernantes? ¿Qué piensan hacer los dirigentes? ¿Tienen que tocar a uno de ustedes para que se movilicen? Ir a una cancha de fútbol hoy, en Argentina, es jugarle una partida de truco al diablo.