Ante ambas hinchadas y tras tres años sin cruzarse, Talleres igualó 1-1 con Belgrano y luego lo ganó en los penales.

«Los penales son una lotería”, es una de las frases de cabecera cuando hay una definición desde los 12 pasos. Sin embargo, en este caso más que una lotería fueron la justicia en su máxima esencia.

Por lo hecho en los 90 minutos, es complicado explicar cómo Belgrano llegó a los penales. Sin embargo, y en este caso, se puede explicar por un nombre: Pablo Vegetti, quien se las rebuscó todo el partido y, sobre el final, encontró una falta para sacarle jugo a las piedras en el Mario Alberto Kempes.

Después del 1 a 1, Talleres lo ganó 4 a 3 en los penales. A lo largo del partido, el Matador le tiró la chapa encima al Pirata y dejó en claro la diferencia de categoría entre uno y otro equipo. Fue de mayor a menor. Primero el elenco de Ángel Hoyos lo ahogó a Belgrano y, cuando encontró el mentón, metió el golpe que parecía ser de KO. En el amanecer del encuentro, a los 9’ del PT, Rodrigo Villagra presionó, tiró un centro atrás y apareció Rodrigo Garro, quien definió con gran categoría para poner el 1 a 0.

En el complemento, la T imponía condiciones y la única forma que tenía el equipo de Guillermo Farré de acercarse a Guido Herrera era mediante pelotazos largos.

Como en todo clásico, también hubo lugar para la polémica, porque, a los 7’ del ST, Oliver le metió un empujón clarísimo desde atrás a Michel Santos que le impidió definir bien y que posiblemente hubiera sentenciado la historia.

Pero, a pesar de que la marea venía muy picada para el barco celeste, en el cierre del partido, Vegetti fabricó una falta en el borde del área y, tras algunos rebotes, encontró a Alejandro Rébola para empujarla debajo de los tres palos.

Ya desde el punto final la historia pintaba para ser otra con el envión de la B, aunque, ahora sí, la lotería se la sacó Guido Herrera y despertó la locura de todo el pueblo matador.

Por Diario Olé