El Boxi tuvo una presentación destacada en San Antonio, pero los jueces decretaron la igualdad en el combate que tenía en juego los cuatro cinturones mundiales de la categoría superwelter.

Brian Castaño fue en busca de una jornada histórica en el AT&T Center de San Antonio y se encontró con una velada que despertará las controversias por un largo tiempo: empató con Jermell Charlo tras el fallo dividido que decretaron los jueces que se repartieron los resultados. Una tarjeta vio vencedor al argentino (114-113), una igualdad (114-114) y otra triunfador al norteamericano por una diferencia cargada de polémica (117-111).

“Sentí que la pelea la gané. Quiero la revancha inmediatamente. Me ha pegado alguna que otra mano, que estuve sentido, pero eso no quita que gané la pelea”reclamó el pugilista argentino de 31 años desde el ring apenas finalizó el combate.

Brian arrancó dominando el centro del ring con un amplio respeto de ambos lados, pero con Charlo cediendo la iniciativa de todo el primer asalto. En el segundo hubo un momento plagado de tensión, porque Charlo mostró un golpe efectivo que el argentino sintió y despertó a los fanáticos de sus butacas.

Pero la respuesta fue inmediata: el Boxi arrinconó al norteamericano en el tercer roundacertó dos golpes de zurda y dejó tambaleando a su rival, que salvó su pellejo por el poco tiempo que quedaba en el reloj y gracias a que las cuerdas lo respaldaban.

El cuarto asalto estuvo repleto de voltaje, con mayor paridad pero sin grandes aciertos de ambos lados. La escena de calma llegó en el quinto y en el sexto. En el séptimo y octavo asalto se profundizó la sensación de ventaja de Castaño, que hasta ese momento parecía haber perdido claramente apenas un round en los puntos.

Ya para el 9°, Brian parecía tener la velada en su bolsillo con un rival que estaba desinflado, sin encontrar el camino tras perder la distancia larga que lo había beneficiado durante el primer tramo de la jornada. Pero llegó el asalto que marcó un quiebre temible. Charlo acertó y Castaño tambaleó. El décimo round fue paralizante, con los fanáticos parados alrededor del cuadrilátero y aquellos que estaban en sus casas alrededor de la televisión. Una mano que pareció imperceptible para el ojo humano significó que el castillo de naipes se empiece a mover. Todo lo que había construido el argentino parecía esfumarse.

“Veía todo cruzado. Dios santo. Se me movía todo: tenía un ojo para la izquierda y el otro para la derecha. Y me movía. Decí que hice un gran campamento y con la movilidad me pude desempeñar bien, para recuperarme”, reconoció Brian luego de la presentación sobre este asalto.

El peleador local mostró un absoluto respeto, a punto tal que en el 11° no salió a rematar la pelea como se hubiese esperado al ver a Castaño tan sentido. Lo buscó, pero con la distancia y el tiempo que había planificado con el objetivo de no llevarse una sorpresa. Brian se recuperó, terminó equilibrando ese asalto y terminó en el 12° lúcido, intercambiando golpes en el centro del ring y despertando la ovación de la gente.

Fuente: Infobae