El común denominador en las declaraciones de los futbolistas de Belgrano en las últimas semanas es «ganamos, PERO…» y ahí continúan: «hay mucho por mejorar», «hay que corregir», etc. Sin embargo, con este juego irregular que está lejos de ser brillante, a Belgrano le alcanza.

Lógicamente, a todos les gustaría que el equipo sea más vistoso, empezando por Guillermo Farré y los mismos futbolistas, no obstante, se acostumbró a ganar y eso en una categoría tan cambiante como la Primera Nacional es muy importante.

Con una base solida, compuesta por Nahuel Losada, los centrales, Diego Novaretti y Alejandro Rébola, Santiago Longo y Pablo Vegetti, Farré logró darle una identidad ganadora al equipo más allá del funcionamiento, ganando más partidos que todos en lo que va de la temporada y siendo el único puntero del campeonato.

Los interpretes que le dan juego pueden variar; Bruno Zapelli, Maximiliano Comba, Mariano Miño, Gabriel Compagnucci y Ulises Sánchez van rotando y le responden al entrenador tanto como titulares o ingresando en el segundo tiempo.

Este extenso abanico de opciones también le permite a Belgrano sacar ventaja sobre sus competidores. No es lo mismo un banco de suplentes conformado por Vicentini, Olivera, Miño, Zapelli, Rojas, Sánchez y Bordagaray, a uno integrado mayormente por juveniles del club que recién dan sus primeros pasos en esta difícil categoría.

Si el Pirata logra solidificar lo hecho hasta ahora, estará más cerca de cumplir con el ansiado objetivo.